viernes, 20 de mayo de 2016

Crónicas de Jerusalén






Guy Delisle, (Quebec, 1966) animador, dibujante y novelista gráfico, viaja anualmente a un país diferente, ya que su mujer trabaja en Médicos Sin Fronteras, y mientras ella labora en la parte adminstrativa de la organización, Delisle realiza una crónica dibujada de lo vivido en cada viaje, así este artista ha realizado Pyonyang (2003), Shenzhen (2008), Crónicas Birmanas (2008) y Crónicas de Jerusalén (2011), todas publicadas español por Astiberri Ediciones.

En Crónicas de Jerusalén Delisle hace uso de colores opacos con un trazo sencillo pero muy estudiado y trabajado, la construcción de las páginas se compone de viñetas en apariencia simples pero estéticamente hermosas, usando recursos visuales que le permiten representar a su antojo tanto edificios milenarios de la zona, como barrios, transportes, personas, ambientes, máquinas, de modo que su trabajo gráfico cumple perfectamente con el objetivo de narrar desde su perspectiva sus propias andanzas por Jerusalén, donde conviven el judaísmo, el cristianismo y el Islam. El autor nos lleva de la mano a través de 334 páginas que conforman esta novela gráfica, nutridas por las memorias su vida cotidiana durante su estancia en el Estado de Israel, en una ciudad conocida por los árabes como Al-Quds y lugares cercanos que se traslapan con los territorios en disputa.





Delisle prefiere concentrarse en los problemas y actividades que surgen de la vida cotidiana, como enfrentarse a embotellamientos de tránsito para recoger a los niños del colegio o perder las llaves del automóvil. Aun así, la narración gráfica se extiende también a las impresionantes y letales maniobras del ejército israelí contra los palestinos; el choque cultural, las costumbres y las religiones, la peligrosidad del fanatismo y la intolerancia, así como denunciar el abuso de poder por parte de unos y de otros.



Asimismo trata en esta obra varios hechos de trascendencia social, histórica y religiosa, el autor, por ejemplo, conoce a los samaritanos, una de las comunidades más antiguas y pequeñas del mundo, instalados en las afueras de Nablús, junto al monte Garizim que consideran el lugar más sagrado de estas tierras. Los samaritanos dicen poseer la Torá más antigua del mundo escrita en hebreo antiguo con el alfabeto samaritano.




Crónicas de Jerusalén es sin duda una obra fascinante, tanto para el lector neófito como para el conocedor, ya sean versados en historia, religión o lectores del cómic.  


 Artículo de Leo Orozco.

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